BENTLEY CORNICHE: EL ESLABÓN PERDIDO RENACE DE LA MANO DE MULLINER 

BENTLEY CORNICHE: EL ESLABÓN PERDIDO RENACE DE LA MANO DE MULLINER 

  • El Bentley Corniche resurge de sus cenizas gracias a una reproducción íntegra de la mano de Mulliner.
  • Su carrocería combina técnicas tradicionales con nuevas piezas originales.
  • Este revolucionario modelo irrumpe de nuevo en la historia de Bentley.
  • Un ataque aéreo de la II Guerra Mundial en Francia acabó con el Corniche original de 1939.
  • Un Corniche devuelto a la vida será presentado en el Salon Privé en septiembre, para luego unirse a la flota de los clásicos de Bentley, los cuales se exhiben en eventos y salones del automóvil de todo el mundo.

(Crewe, 8 de agosto de 2019) Tras una larga ausencia, Bentley ha rescatado un modelo con un pasado lleno de gloria que marcó un antes y un después en la historia de sus coches más emblemáticos. El nuevo diseño íntegro del Corniche de 1939, del que se fabricó solo una unidad, encarna la superioridad en innovación tecnológica y diseño de la marca, pero también hace gala de las innumerables técnicas empleadas por la división de personalización Mulliner. Además, otra de sus señas de identidad es la fuerte influencia que ha recibido del legendario Embiricos 4¼ Litre y el R Type Continental.

La concepción del Corniche, cuyo único modelo ha renacido gracias a las habilidades de Mulliner, materializaba un deseo de crear una versión de altas prestaciones del nuevo sedán MkV, el cual era en sí un prodigio tecnológico que iba a ser desvelado en octubre de 1939.

El diseño del Corniche suponía un cambio radical con respecto a los Bentleys tradicionales de la década de los 20 y los 30, ya que introducía unos trazos aerodinámicos con los que se elevaban la velocidad y el rendimiento. Desde entonces, ha sido una auténtica fuente de inspiración para los modelos que le sucedieron tras la guerra, desde el R Type Continental hasta el Continental GT de la actualidad.

El estallido de la II Guerra Mundial supuso el fin del Corniche original con su destrucción en Francia en 1939. Sufrió importantes daños en un accidente de tráfico mientras realizaba unas pruebas por unas carreteras francesas en agosto de 1939. Así que se envió su chasis al hogar de Bentley, la fábrica de Derby, para su reparación. Sin embargo, un ataque aéreo en Dieppe ese mismo año destrozó su carrocería, por lo que este vehículo no llegó a ver la luz...

Hasta ahora.

Hace unos años unos voluntarios de la Fundación en honor a W.O. Bentley y la Fundación Sir Henry Royce Memorial crearon el proyecto original, aunque en febrero de 2018 fue trasladado a la sede de la marca. Allí, pasó a estar bajo la atenta supervisión del presidente y director ejecutivo Adrian Hallmark, el cual pidió que se finalizara en 2019, justo a tiempo para celebrar el centenario de Bentley.

«El Corniche de 1939 revolucionó el lenguaje de diseño de Bentley, de una forma que se evidencia en otro modelo posterior y que ahora es todo un icono, el R Type Continental. Y es que marcó un hito en la historia de Bentley, puesto que puso de manifiesto que ya en aquel entonces esta excepcional marca de coches era una adelantada de su tiempo en cuanto a diseño y tecnología», explica Hallmark. «La impresionante recreación del Corniche que Mulliner ha elaborado demuestra una vez más no solo nuestra capacidad de dar vida a preciosos Bentleys modernos totalmente personalizados, sino también nuestra destreza a la hora de restaurar los modelos más emblemáticos que inundan el catálogo de clásicos de Bentley».

Como era lógico, este proyectó recayó en las manos de la división Mulliner, donde, desde la década de los 70, se vienen creando coches únicos para los coleccionistas más exigentes y hasta la realeza, como las dos limusinas que se fabricaron para la Casa Real inglesa en 2002. En la actualidad, esta división es la encargada de adaptar y elaborar vehículos producidos en serie para satisfacer hasta la última de las demandas de nuestros clientes. El Corniche es el primer proyecto al que se enfrenta Mulliner en el que el protagonista es un coche histórico. Además, ha supuesto la oportunidad perfecta para ejercitar todas sus impresionantes habilidades y técnicas de restauración y de fabricación de carrocería.

Así pues, las mujeres y los hombres de la división Mulliner de personalización y carrocerías se han valido exclusivamente de los dibujos técnicos originales y de sus habilidades para insuflar vida de nuevo a este Corniche exclusivo, el cual ha vuelto a resurgir en Crewe. Para ello se han combinado piezas mecánicas originales del Corniche y del MkV con una carrocería completamente renovada que imita la original hasta en el último detalle.

«La labor del equipo ha sido extraordinaria», confiesa Stefan Sielaff, director de diseño de Bentley y director de Mulliner. «Contamos en las filas de Mulliner y Bentley Motors con artesanos de una destreza tan sublime, que pueden estar más que orgullosos de los logros que conlleva este coche».

El Corniche se presentará por primera vez en el Salon Privé en el Palacio de Blenheim en septiembre. Y, a partir de ese momento, se unirá al club de honor de los clásicos de Bentley, donde se codeará con el W.O. Bentley’s 8 Litre y el Birkin Team Blower en eventos de todo el mundo.

El renacimiento de un icono

Hasta principios de la pasada década de los 70, se lograron conservar numerosas piezas que se habían producido para fabricar otros modelos Corniche. Sin embargo, fueron posteriormente vendidas a especialistas y aficionados. Más tarde, en 2001, Ken Lea, historiador del automovilismo y antiguo director de Bentley decidió emplear las piezas originales para recrear el Corniche.

De esta forma, se forjó el proyecto en Derby, donde han participado voluntarios que se han dedicado a recopilar información y piezas con el fin de montar el chasis. Ya en 2008, cuando el proyecto se quedó sin recursos, Bentley Motors aportó los fondos necesarios, por lo que se retomaron los trabajos de la estructura destruida y la carrocería de aluminio con la ayuda de los fabricantes Ashley & James, en Lymington, Hampshire. Para crear la carrocería, se partió de los planos que facilitó la familia del diseñador original del prototipo, George Paulin.

Aunque el proyecto continuó, bien es cierto que fue a pasos lentos. Al menos hasta que Adrian Hallmark, presidente y director ejecutivo, pidió que fuese trasladado a Mulliner en Bentley Motors.

Una vez allí, este proyecto para reproducir el Corniche ha sido supervisado por un grupo de cuatro personas: Ken Lea; Robin Peel, director de la división de vehículos clásicos; Ian Broomhall, director de operaciones de Mulliner; y Glyn Davies, jefe de proyectos especiales de Mulliner.

Además, han sido muchos los miembros de Mulliner y de todo Bentley Motors que se han implicado dedicando parte de su tiempo libre a trabajar en el Corniche. E, incluso, ha habido trabajadores de otras divisiones que se han unido a la causa.

El equipo de la carrocería bruta del Mulsanne, el cual da forma a los paneles de manera artesanal, ha ayudado a perfeccionar los últimos detalles de los paneles. Por su parte, el laboratorio de pintura ha pasado horas y horas produciendo muestras para el color principal de la carrocería en Imperial Maroon y el detalle lateral en Heather Grey, valiéndose de las pocas descripciones de las que se disponen. El director de diseños interiores Darren Day y su equipo han elaborado los diseños por ordenador de los asientos y los guarnecidos de las puertas tras realizar una intensa investigación de la historia de este coche. Y el equipo de guarnecidos de Mulliner se ha servido de diferentes diseños para recrear un interior de aquella época con el legendario estilo Vanvooren, cueros Connolly Vaumol, tejidos West of England y una moqueta proveniente de un rollo que apareció guardado en sus instalaciones.

En el taller de Mulliner, Gary Bedson, el experto carpintero de Mulliner, ideó una cabina de vapor para doblar trozos de madera que adornarían los marcos de las ventanas interiores, un proceso en el que podía pasar más de una hora cubierto de vapor para lograr unos pocos grados más de curvatura. Por su parte, otros miembros del equipo han tenido que trabajar intensamente para recrear por ordenador la rejilla frontal. Para ello, han analizado el caudal de aire y han diseñado cada una de las varillas, a las cuales los trabajadores del metal les daban forma a mano durante un periodo que se alargaba hasta los tres meses.

Asimismo, han participado en el proceso seis aprendices de Mulliner, de los cuales uno ha creado una bandeja de herramientas genuina para el maletero del Corniche.

Y es que no hay detalle que Mulliner no haya cuidado en el proyecto. De hecho, se ha partido de cero en la elaboración desde las mezclas especiales de pintura, bautizadas como Imperial Maroon y Heather Grey, hasta el exclusivo guarnecido del interior, pasando por accesorios como la bandeja de herramientas o los estribos de Mulliner en el umbral de las puertas.

El Corniche original del 1939

A finales de la década de los 30, el piloto griego André Embiricos encargó un Bentley deportivo que se basara en el chasis del 4¼ Litre. Se asignó su diseño al ingenioso Georges Paulin, y su fabricación tuvo lugar en la empresa carrocera francesa Pourtout. Aunque fue un encargo privado, despertó tal admiración que levantó los ánimos de los ingenieros y los directivos de Bentley, los cuales quedaron convencidos de que la fábrica debía producir una versión más deportiva que el sedán que estaba a punto de ver la luz, el MkV.

Así pues, no dudaron de que tenían que crear el Corniche para explorar ese camino. Previeron un chasis ligero hecho de una lámina de acero más fina de lo normal, con una versión mejorada del motor del MkV junto con una caja de cambios con sobremarcha a medida. Se creó el Corniche gracias a varias colaboraciones de Bentley, entre otros, Georges Paulin, el diseñador automovilístico francés que diseñó la carrocería, y Carrosserie Vanvooren, la empresa parisina que se encargó de hacerla realidad.

Su fabricación llegó a su fin en mayo de 1939. A continuación, fue puesto a prueba en el circuito de carreras Brooklands, donde logró una velocidad superior a las 100 millas por hora (unos 160 km/h), todo un avance con respecto al MkV. En aquella época, el diseño de líneas aerodinámicas estaba solo en ciernes, así que las suaves líneas del Corniche suponían todo un adelanto para su tiempo. Para entonces, habían descubierto que el enorme radiador vertical de los Bentleys tradicionales afectaba negativamente a la velocidad máxima, así que el morro de suaves trazos del Corniche supuso la solución a ese problema.

Su carrocería sin pilares en la que sus puertas tenían bisagras delante y detrás es otra innovación espectacular para la época. Por su parte, las complejas curvas de las alas delanteras y los largos trazos en la zaga estaban a años luz de los diseños típicos de ese periodo. En la Gran Bretaña de los años 30, marcada por un ambiente serio y formal, esto era como ciencia ficción hecha realidad.

Después de Brooklands, el Corniche viajó a Francia para realizar una prueba en carretera. Por desgracia, en julio de 1939 sufrió un accidente con un autobús del que salió malparado, así que tuvo que volver a Vanvooren para someterse a una reparación y unas cuantas mejoras de su carrocería. Cuando por fin estuvo acabado, un conductor de pruebas de Bentley fue a recogerlo el 8 de agosto y se puso rumbo al almacén de Bentley en Chateauroux, donde se realizaban las pruebas. Al llegar a la sede central, un coche se cruzó por delante del Corniche, así que el conductor de Bentley tuvo que dar un volantazo para esquivarlo y acabó estrellándose contra un árbol. El coche volcó, lo que le produjo importantes daños.

Como estaba prevista la exhibición del Corniche en las ferias de Earls Court y París ese mismo año, no había tiempo que perder. Se quitó la carrocería del chasis y, mientras el chasis fue enviado a Crewe, la carrocería fue a parar a un taller local de Francia.

Al final, se terminó la carrocería del Corniche en Francia, desde donde fue enviada a Dieppe para su transporte hasta la sede de Bentley. Sin embargo, por un error administrativo del muelle, se produjo un retraso, de modo que la carrocería del Corniche, que se encontraba almacenada a la espera de su envío, resultó finalmente destruida cuando Dieppe sufrió un duro bombardeo en la II Guerra Mundial.

Celebración del centenario

El 10 de julio de 2019 Bentley cumplió su centenario, toda una hazaña que solo unas pocas compañías pueden lograr. Así pues, a lo largo del año se realizarán actividades especiales en las que se celebrará esta ocasión tan especial por todo el mundo.

En ellas, se presenta la evolución vivida por Bentley como marca automovilística en los últimos cien años, poniendo especial énfasis en el éxito a nivel mundial que disfruta en la actualidad, así como el emocionante futuro repleto de innovaciones que le aguarda.

- FIN -

Notas para los editores

Bentley Motors es la marca de automóviles de lujo más codiciada a nivel internacional. La compañía lleva a cabo todas sus operaciones en su sede de Crewe, y estas incluyen el diseño, I+D, las labores de ingeniería y la producción de sus cuatro líneas de modelos: Continental, Flying Spur, Bentayga y Mulsanne. Su combinación de fina artesanía, en donde se emplean habilidades transmitidas de generación en generación, y su experiencia en la ingeniería y tecnología de vanguardia, es única entre los fabricantes de automóviles de lujo del Reino Unido, entre ellos, Bentley. Además, sienta las bases de la fabricación británica de gran calidad en su máxima expresión. Bentley cuenta con aproximadamente 4.000 trabajadores en Crewe.

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